El Padre y el linaje Masculino

Cuántas veces nos escuchamos o escuchamos a otros decir:

“Los hombres son todos iguales”

“Los hombres son machistas o mentirosos”

“No te fíes de los hombres, son peligrosos”

Podría continuar con la lista de creencias que habitan en nuestra mente, el cual hemos adoptado muchas veces de forma inconsciente de generaciones pasadas, tiñendo nuestra percepción y experiencias personales en diversas áreas de nuestra vida.

Resulta imperativo traer al foco este tema que, en mi caso personal ha tomado más relevancia desde el momento en el cual me mudé al país natal de mi padre, donde se me han presentado situaciones que me invitan a sanar e integrar la figura del padre, el linaje masculino y la masculinidad como energía que habita en todos nosotros.

Hoy en día es bien sabido la importancia de integrar a ambos padres, de sanar nuestras percepciones de infancia para caminar libres de resentimientos.

La figura del padre tiene un rol fundamental y representa aspectos vitales en nuestro desarrollo personal.

¿Qué sucede cuando no integramos el padre?

  • Problemas con la autoridad: Debido a que la primera figura de autoridad fue nuestro padre, al haber conflictos de infancia no resueltos estos se pueden proyectan de diversas maneras cómo problemas con nuestros jefes, con la sociedad, con la policía y a su vez se nos dificulta establecer una autoridad interna.

  • Dificultades a nivel profesional: al no tener la figura del padre integrada se nos dificulta salir al mundo, nos sentimos desconectados del trabajo que ejercemos. Hay una falta de voluntad, determinación, capacidad de logro y orientación a metas por falta de dirección, estructura, límites y orden.

  • Resistencia en aceptar la vida y las personas: desde el punto de vista de la sistémica el padre representa el “Sí a la Vida”, que queremos decir con esto? el aceptar las circunstancias de nuestra vida tal y las personas que nos circundan tal como son. Al no hacerlo, adoptamos un estado de soberbia en el que todos y todo está mal y uno es aquél que se las sabe todas. El padre representa la sociedad y cuando esta figura no está siendo reconocida, honrada e integrada, la vida se vuelve pesada como si siempre estuviésemos nadando contra la corriente, sintiendo resistencia ante todo aquello que nos acontece.

  • Falta de fuerza para movernos hacia adelante: tanto la figura del padre como de la madre, al rechazarlas, nos resta fuerza y vitalidad, por ello muchas veces nos cuesta movernos hacia adelante, nos desconectamos de nuestro servicio a la vida y nos sentimos sin inspiración ni ganas de alcanzar nuestras metas u objetivos personales.

  • Dificultades en regularse a nivel emocional: el padre al representar los sanos límites y la estructura, cuando dicha figura no se sana presentamos dificultades en auto-regularnos a nivel emocional.

¿Cómo podemos ir sanando e integrando la figura del padre?

  • Integración/Inclusión del padre, liberar resentimientos o percepciones de infancia, tomando al padre tal cual como es, honrándolo, respetándolo y colocándonos en el lugar que nos corresponde como hijos/as. No se trata de justificar sus acciones del pasado sino de reconocer que a través de él se obtuvo la vida y ya por eso le debemos mucho.

  • Integración/Inclusión de nuestro linaje masculino de los hombres que hicieron parte tanto de nuestro linaje tanto paterno como materno, a través del respeto, de honrar su camino de vida y de incluirlos dentro del sistema familiar.

  • Prestar atención a nuestro diálogo interno en situaciones que denoten un conflicto interno u externo, creencias arraigada, fidelidades inconsciente y patrones de comportamiento para poder tomar consciencia de ello y a partir de ahí abordarlo de manera que conlleve una resolución.

  • No participando en el juicio que pueda presentarse en una conversación con otra persona referente a una figura masculina. Al despreciar a los hombres, caemos en el papel de víctima y nos entrelazamos con personas de nuestro sistema familiar que se sintieron de la misma forma, perpetuando y acentuando el conflicto.

  • No participar u opinar sobre las discusiones o conflictos que se puedan presentar en la relación entre padres, ya que al hacer esto creamos un desorden en nuestro propio sistema familiar, creando preferencias y conflictos con nuestros hermanos/as. La relación e intimidad de nuestros padres es privada y así debe ser.

¿Qué sucede cuando empezamos a integrar la figura del padre?

  • Nos conectamos con la fuerza que nos impulsa hacia adelante. Mayor vitalidad.

  • Empezamos a fluir más con la vida, aceptamos con menor resistencia aquello que nos acontece y con la sociedad que nos rodea. Mayor resiliencia y apertura.

  • Nos conectamos con nuestra autoridad interna, pudiendo traer orden, estructura y dirección a proyectos profesionales dirigiéndonos hacia el éxito laboral. Mayor determinación, acción y constancia. Nos abrimos al mundo.

  • Nos conectamos con nuestro propósito. Recuperación de la autonomía.

  • Mayor regulación emocional, somos capaces de establecer límites sanos.

  • Mejoran las relaciones con figuras de autoridad.

Ambos padres comparten la fuerza con sus hijos cuando los honramos y aceptamos tal cual como son, esa fuerza nos acompaña y nos impulsa hacia adelante. A su vez, cuando soltamos fidelidades inconscientes tanto de nuestros padres como de ancestros (tomando responsabilidad por lo que nos corresponde y soltando aquello que no nos pertenece), nos liberamos de cargas emocionales, y cuando incluimos y honramos aquellos que fueron excluidos, todo el sistema se reorganiza y toda su fuerza nos acompaña y nos impulsa hacia la vida misma y nuestra autorrealización.

Si este tema resonó contigo y te sientes atraído intuitivamente a ahondar y traer sanación en estos aspectos, me puedes contactar dando click en la parte inferior de esta página en “programa una consulta” y con mucho gusto te atenderé.

Que tengas un hermoso día

Bendiciones

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