La atención plena y la meditación cómo recursos valiosos

Te has pillado sintiéndote agobiado, frustrado y estresado en momentos de tu día/día, donde los pensamientos se vuelven repetitivos, compulsivos y obsesivos?

En ocasiones sientes que tu cuerpo, mente, sistéma nervioso y emociones están por colapsar y te vuelves como la niña de la película “el exorcista” que se trepa por las paredes?

Bueno, no estás solo/a, todos hemos pasado por ahí, todos hemos experimentado esos estados contractivos en los que perdemos el control y queremos jalarnos los pelos, volviéndonos reactivos con los demás y violentos con nosotros mismos.

En lo personal, pasé muchas veces por estos episodios neuróticos en los que suprimía las emociones o explosionaba de forma violenta, o del stress me comía las uñas, se me caía el cabello o culpaba a los otros de mi malestar interno, hasta que un día me dije “Basta, no puedo seguir viviendo así, no es sustentable, debe haber otra manera”.

A partir de ese momento me comprometí en investigar, estudiar y aplicar herramientas para mi bienestar personal e interpersonal.

Han pasado 10 años y puedo decir que gracias a cambios de consciencia y varias herramientas prácticas que apliqué e integré en mi cotidianidad y las convertí en hábitos, mi vida dió un vuelco de 180 grados.

Hoy me gustaría compartir contigo acerca de los beneficios del cultivo de la atención plena y la meditación.

La atención plena es un recurso muy valioso ya que, cuando estamos presentes:

  • Atendemos a nuestro diálogo interno para abordarlo de una manera que conlleve transformación

  • Reconocemos esa voz interna tiránica, que proviene del miedo, que produce pensamientos obsesivos y compulsivos que siempre está dispuesta a atacar, que se niega a soltar el control y está siempre en estado de alerta. Al reconocerla podemos conscientemente disminuir su fuerza al restarle atención, lo cual nos lleva a recuperar enormes cantidad de energía vital y poder enfocarnos en la tarea o acción de ese momento presente sin interrupciones.

  • Nos conecta con el aquí y el ahora, con el momento presente. Disminuimos nuestra mirada hacia el pasado.

  • Tomamos consciencia de nuestro sistema nervioso, nuestra respiración, nuestra ansiedad, esto nos da información valiosa de nuestro estado presente pudiendo aplicar herramientas para atenderlo y cambiarlo.

  • Aumentamos nuestra vitalidad, ya que los pensamientos repetitivos, obsesivos y acciones compulsivas consumen considerablemente nuestra energía.

  • Nos enseña a observar sin juicios, desde la calma, desde nuestro centro, pudiendo tomar decisiones no impulsivas y más acertadas.

  • Recuperamos parte de nuestro poder personal porque ya no nos dejamos llevar por los automatismos de nuestro inconsciente.

Junto a la atención plena podemos crear momentos de meditación que no es otra cosa que estar presentes en nuestras tareas cotidianas.

Si me cepillo los dientes, me concentro en cepillarme los dientes correctamente, en enjuagarme la boca, en sentir la fuerza que aplico al cepillarme.

Si estoy lavando los platos, me concentro en pasar el jabón, en enjuagar, en secar.

La meditación no significa únicamente sentarme en posición de loto y trascender los pensamientos y la mente. Para una persona que no ha llevado a la práctica esto resulta realmente desafiante, por ello podemos empezar en aplicar la atención plena en nuestro día a día, y luego podemos ir integrando poco a poco, momentos de silencio y quietud.

Por milenios, las filosofías orientales como el yoga o el budismo compartieron prácticas para llevar nuestra atención al presente, uno de los objetivos de éste tipos de prácticas, es poder llevar la atención plena a nuestro día a día, el estar presentes en cada tarea que realizamos y el observar nuestros pensamientos. Además, nos enseña a accionar en vez de reaccionar de forma violenta.

Porqué reaccionamos de forma violenta? en ocasiones lo hacemos porque entramos en piloto automático, aquello que suprimimos sale sin previo aviso, se presenta una desconexión de nuestros propios estados emocionales y por falta de conocimiento y herramientas se nos dificulta auto-regularnos, pudiendo caer en el juicio y la proyección.

El juicio nos aliena, al juzgar al otro, al decir que X situación u esa persona tiene la culpa de tu mal humor, de tu enojo, de tu tristeza, etc. lo que estamos decretando es que esa persona o situación tiene poder sobre nosotros, cediendo nuestro poder personal y asumiendo roles de  víctima, sintiéndonos indefensos e incapaces.

Vivir una vida a base de juicios tanto internos como externos es realmente desgastante.

Por otro lado, cuando estamos en el presente, disminuimos las reacciones violentas y empezamos a accionar desde el Adulto, se genera una toma de consciencia que nos ayudar a disminuir las proyecciones y los juicios hacia nosotros mismos y los demás, responsabilizamos por nuestros estados internos y por todo aquello que experimentamos.

Hay herramientas que pueden ayudarnos a salir de estados incongruentes y la meditación, que es básicamente la práctica de la atención plena y la presencia, es una de ellas.

Vale acotar que vivimos en una era del consumismo masivo y frenético de información, se ha vuelto una obsesión y una necesidad estar continuamente consumiendo algún tipo de contenido. No digo que la tecnología no tenga sus beneficios, porque si los tiene, a lo que me refiere es CÓMO la usamos.

En la cultura en la que vivimos estamos continuamente siendo bombardeados por información de todo tipo, a través de la televisión, los medios sociales y los celulares que desvían nuestra atención del momento presente. Esto nos ha llevado a desconectarnos de nuestros ritmos orgánicos, de acelerarnos cada vez más, de vivir con prisas y de transmitirles esto a nuestros hijos o educandos a través de nuestras acciones y comportamientos.

Te has dado cuenta cómo muchas veces nos produce ansiedad tener momentos de pausa o estar sin hacer “nada”?

Sentimos una necesidad de estar consumiendo algo porque sino que pasa? empezamos a escuchar que sucede dentro de nosotros y muchas veces eso asusta porque los pensamientos que habitan nuestra mente pueden producirnos miedo, agobio, falta de control, aburrimiento. La tecnología, en ocasiones, se vuelve un mecanismo de defensa para evitar atender lo que pide ser atendido en nuestro interior.

Nos hemos acostumbrado a levantarnos e inmediatamente coger nuestro teléfono o encender la tele para consumir información, no dándole espacio a nuestro Ser de crear conexión con nosotros y guiarnos en nuestro día.

Por ello ahora más que nunca debemos tomar conciencia y entender cabalmente que si queremos crear cambios en nuestra realidad debemos comprometernos con crear hábitos saludables que nos regalen momentos de pausa y de conexión con nosotros mismos, con el momento presente y las personas que nos rodean.

Como bien sabemos, ningún habito se crear si no hay constancia y compromiso. Debemos también ser pacientes con nosotros mismos porque los resultados no se verán de la noche a la mañana, come dije anteriormente, podemos empezar unos minutos al día e ir aumentándolos a medida que vayamos avanzando.

Si nos enfocamos en lavar los platos atendemos plenamente a esa acción. Si nos enfocamos en tomarnos unos minutos en silencio atendemos nuestro interior, prestamos atención a la incomodidad, observamos las sensaciones corporales, las emociones presentes o los pensamientos que se presentan.

Resulta importante resaltar que la práctica conlleva un observar continuo fuera de todo juicio, es ser compasivos con nosotros mismos en los momentos en que la práctica se presente desafiante, es practicar el amor propio y soltar el control, es abrirnos a recibir ayuda de nuestro Guía Interior el cual está siempre esperando a que le demos el permiso de intervenir y darnos una mano.

Te invito a darte el permiso de tomarte unos minutos de escucha interna, de atención plena, de concederte ese espacio que tiene grandes enseñanzas y regalos.

Que tenga un lindo día

Bendiciones

Previous
Previous

El Padre y el linaje Masculino

Next
Next

El camino hacia la rendición