La educación consciente
Cómo educadores y/o padres siempre buscamos darle a nuestros educandos o hijos lo mejor.
La transmisión de conocimiento, valores y enseñanzas es posible realizarla desde una mirada mas consciente que no es mas que ejercer la educación con intencionalidad.
Es ir más allá de las apariencias y de los comportamientos superficiales, permitiéndonos conocer a los niños en toda su esencia, para así actuar desde la comprensión.
¿Cómo podemos llevarla a cabo?
La educación consciente, requiere tomas de consciencia y la práctica de la atención plena, que se llega viviendo momento a momento, cultivando la flexibilidad que nos permite disminuir gradualmente los juicios y etiquetas. Nos permite soltar formas de actuar o de dirigirnos tanto hacia nosotros mismos como hacia los pequeños del aula y de la casa.
Cuando estamos atentos al momento presente podremos percibir lo que hace falta en cada momento.
Cultivar la introspección y atención en nosotros mismos, en lo que nos pasa, en nuestros pensamientos, emociones y cuerpo.
Esto nos ayudará a afrontar situaciones difíciles o retadoras con mayor claridad y discernimiento, en especial cuando estemos con nuestros hijos o educandos, alejándonos de los automatismos y programas sub-conscientes que muchas veces nos alejan de conectar con ellos y profundizar el vinculo desde el entendimiento y no desde las ganas de imponer nuestras creencias que en ocasiones resultan limitantes para el crecimiento y desarrollo de los niños/as.
Educar conscientemente NO es ser perfectos, es aceptar cuando perdemos la paciencia, cuando estamos cansados y reaccionamos de modo violento porque no hemos cubierto nuestras necesidades y por ende se nos dificulta evidenciar y abordar las necesidades de los educandos u hijos. Es reconocer que también, como personas, estamos teniendo una experiencia humana y podemos equivocarnos sin sentirnos culpables, tomando consciencia de ello, responsabilizándonos por ello y tomando acción para crear cambios que nos permitan solucionar los conflictos u retos que se nos presenten.
Podemos leer todos los libros que queramos de crianza y educación pero si no somos capaces de vernos a nosotros mismos en un espejo y si no nos comprometemos con hacer el trabajo interno para conocer aquello que pide ser reconocido y sanado, proyectaremos en el otro aquello no resuelto. Los hijos son grandes maestros que vienen a reflejarnos tanto lo bueno cómo lo tan bueno y depende de nosotros abrirnos a esas enseñanzas que estos pequeños tienen para nosotros.
Que tengas un hermoso día
Bendiciones